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El consumo de frutas y verduras en los mas pequeños: Una labor difícil pero rentable.
Autor: Dr. Fernando Granado Lorencio
Fecha: 2001-10-15 00:00:00.0
Procedencia: Unidad de Vitaminas. Clínica Puerta de Hierro. Madrid
Medio: Agricultores y Ganaderos (nº 110) diciembre 2001

Las frutas y hortalizas, junto con los cereales sin glúten, constituyen los primeros alimentos que son introducidos en los niños, normalmente a partir de los 6 meses de vida. Estos alimentos son la primera aproximación a la dieta típica del adulto y es seguida de la progresiva introducción de otros como el pollo, ternera, vaca, pescado, huevos y cereales con glúten. Mientras que para la introducción de estos últimos se recomienda un orden, es decir, dejar para el final (hacia los 10-12 meses) aquellos alimentos que pueden inducir alergias (ej. pescado, clara de huevo, cereales con gluten), en el caso de las frutas y hortalizas, no hay un orden específico y tradicionalmente se utilizan mezclas de varias o muchas de ellas, algunas incluso relativamente poco consumidas en edades adultas (puerros, nabos,..).

La introducción de las frutas y verduras y su aceptación por parte del “pequeño consumidor” no suele comportar grandes problemas a estas edades (12-18 meses) ya que se combina la adquisición de nuevos sabores y colores con el reconocimiento de formas (sólidos no triturados), el inicio de su “independencia” (empiezan a comer solos), el afán por imitar lo que hacen los mayores y el insaciable interés por todo lo que les rodea. Sin embargo, es a partir de esta edad cuando el panorama suele cambiar. A los 18-24 meses, el niño ha incorporado a su dieta todos los alimentos y formas de preparación típicas de la alimentación del adulto y es capaz de reconocer alimentos por su sabor, olor, color y forma. Es en este momento, por tanto, cuando empiezan a “elegir” que alimentos quieren y cuales no (a menudo algunas frutas y muchas verduras y hortalizas). Es aquí donde comienza una labor larga, a veces ingrata, pero duradera y con gran impacto en salud en la edad adulta ya que esta etapa, entre 2 y 6 años, es donde se producen grandes cambios en la vida del niño (comienza la escuela, juega y compite con otros niños, aprende diversas actividades, ....) y también donde se adquieren y consolidan hábitos de alimentación que se mantendrán en la edad adulta.

Aunque es ampliamente reconocido por la población en general el carácter saludable del consumo de frutas y verduras, es frecuente el rechazo de muchos niños a consumir determinadas frutas y hortalizas. Pero es aquí donde nuestra imaginación junto con la variedad existente de productos, recetas, formas y colores juega a nuestro favor permitiendo establecer y recuperar hábitos de consumo. De todos es conocido el hecho, por ejemplo, de que hay niños que comen fuera de casa lo que no comen dentro y quizás mas importante, que muchas veces comen determinados alimentos (a menudo frutas y hortalizas) cuando están en compañía de otros niños (ej. colegio, guardería). Esta “socialización” del niño constituye una gran ventaja dado que, en estas edades, muchos de ellos presentan grandes cambios en su alimentación, pasando de no tomar algunas frutas y verduras a ser grandes aficionados a ellas, simplemente por el hecho de cambiar la forma de preparación (ej. gratinadas, mezclas de colores, zumo, puré o ensaladas) o de servirlas (ej. cortadas en forma y tamaños diferentes), o porque su amigo o hermano también las comen o, simplemente, porque es un nuevo “juego” que nos hemos inventado y en el que deberíamos participar todos a la hora de la comida.

Estos cambios de hábitos en el niño para incluir frutas y hortalizas como parte esencial de la dieta deben ser buscados, provocados, potenciados y mantenidos en tiempo. Además, es importante incluir variedad en el consumo de frutas y hortalizas y no limitarse a consumir solo un tipo de fruta y / o hortaliza. Aunque las verduras y hortalizas son a veces mas laboriosas de preparar (pelar, cortar, lavar, ...) que otros alimentos , también es cierto que la industria proporciona alternativas altamente aceptables desde el punto de vista nutricional y de gran valor y utilidad (verduras preparadas y congeladas, mezclas en fresco para ensaladas, purés, enlatados, en conserva, etc). La incorporación de frutas y hortalizas y su consolidación como parte fundamental de la alimentación diaria de los niños no sólo es garantía de un aporte adecuado de vitaminas y minerales con reducido contenido energético en estas edades con gran demanda de estos nutrientes sino que, muy probablemente constituye la mejor inversión para su salud en la edad adulta.